
Hablemos de la sombra.
Imagina que te escribes una carta así.
Carta a mi YO:
Querido Yo,
he decidido aceptarte con todo lo que me avergüenza de mi pasado. Y de mi presente. Le guste o no le guste a otros.
A partir de hoy miraré de frente esos episodios en los que perdí y lo aceptaré.
Fui objeto de humillaciones. Y humillé.
Acepto que no logré todo lo que soñé y que, a veces, aún duele.
Cada decepción, cada herida. Cada dolor.
Y detrás de ese dolor, mi más profunda ira. No importa si está dormida; yo sé que yace allí.
Acepto que he deseado la muerte de otro ser humano.
Que no siempre soy optimismo: también soy piernas que tiemblan, nudo en la garganta, un signo de interrogación sobre mi cabeza, dos caminos en forma de Y acostada frente a mí, que me invitan a elegir solo uno. Soy un “no saber qué hacer”. Acepto mi incertidumbre.
Acepto las traiciones que hice y las que me hicieron. Peor aún: acepto las veces que me traicioné. Soy ojos que lloran, labios que maldicen y un cuerpo que ha deseado lo prohibido. Formo parte del reino de los animales humanos.
Acepto que en mi familia hubo sacerdotes y asesinos, santos, santas, putas, ladrones y enfermos mentales: en todas las familias hay y hubo de todo. Una parte de mí viene de allí. De esos escombros también surgieron mis bases actuales.
Querido YO: hoy te acepto. Ya tendremos tiempo de retomar nuestras máscaras y nuestros disfraces, después de contemplar el brillo de nuestros ojos en el espejo.
Te amo así, como eres y como has sido.
El psiquiatra suizo Carl Jung escribió: «prefiero ser un individuo completo que una persona buena». Nos legó el arquetipo de la sombra: algo común a toda la humanidad. Nace de actitudes, rasgos y aspectos nuestros que no reconocemos como propios. Es lo negado, una energía psíquica reprimida que puede proyectarse en lo exterior. Por eso, hay quien dice que si algo te molesta de otr@ te revises porque quizás en el fondo hay una proyección: tú o una parte de ti es así.
Evita jugar a ser una persona espiritual que aparenta ser perfecta o se cree demasiado sant@; Jung también dijo que no nos iluminamos imaginando figuras de luz sino concientizando nuestra oscuridad.
Ahí te dejo eso.
@PsicoJulioMoreno